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Poema nacido la noche en la que llegó el fantasma de la desilusión
Blanco soy del dardo del Amor, si, del Amor que busca hacer de mi una llama de pasión más allá de toda otra— solo otra llama me puede liberar... (Horacio, Epode xi)
Cavilaciones a la hora del frío Ha llegado la hora del frío cargada de la melancolía de la nieve. Es el frío de la soledad de los años que ya no tienen el calor de aquel verano de playas de canción desnuda, de piel canicular bajo la luna, sudorosa entre los avatares de la espuma.
Es el frío de la ausencia de aquellos que llegaban a la puerta en son de amigos y al partir dejaban el recuerdo de su entrega colgado en un perchero, un adiós suspendido de un geranio en la terraza y en una esquela breve sellada con besos la promesa .
Ya su eco no resuena en la posada, nada en ella existe que los traiga de regreso, la causa está olvidada y solo habita el frío de su ausencia. en la hacienda vacía de mi alma.
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